jueves, 15 de septiembre de 2011

Carta de Ana

   Hola princesa:

 Déjame presentarme, todos me aconstumbran a llamar anorexia, anorexia nerviosa es mi nombre completo, pero tú, princesa, puedes llamarme Ana. Con un poco de suerte nos podemos volver grandes amigas, tú serías mi princesa, tranquila, parece que tengo muchas princesas, pero de verdad, tú, y solo tú, tendrás un trato especial... créeme. En los próximos meses, invertiré mucho tiempo en tí, y espero que tú lo hagas tambien en mí.

 En el pasado ya habrás escuchado a todos tus profesores y a tus padres decirte que tienes mucho potencial o que eres muy madura, pero, ¿a dónde nos lleva esto? Por ninguna parte eres perfecta, de verdad princesa, no lo eres. No te tratas lo suficiente, en vez de eso te "diviertes" y hablas con tus amigas. Esos actos no serán permitidos por mí, querida.

 Tus amigos no te comprenden, no te cuentan ni la verdad ni sus secretos, pero yo si lo haré, ¿y sabes porqué? Por que eres MI princesa. Seguro que en el pasado, cuando la inseguridad se había apoderado de tu mente, te preguntaste "¿Estoy gorda?"

 Y tus "amigas" respondían "No, claro que no.". Porsupuesto que no. No nos engañemos... tú sabías que mentían, solo yo te diré la verdad, sola y únicamente yo. Y tus padres... dirás que te quieren, que se preocupan por tí, pero es porque están obligados a hacerlo, yo si que te quiero, solo yo te amaría realmente princesa. Te voy a contar un pequeño secreto, están decepcionados, decepcionados por tener una hija tan gorda e inutil, pero no se atreben a decirtelo, no quieren problemas. Yo no te daría problemas princesa, todo lo hago por tu bien.

 Y yo cambiaré todo eso...

 Espero mucho de ti, princesa. No se te permitirá comer mucho, empezarás poco a poco, dejarás la comida basura, y calcularás las calorías. En un principio solo tendras que correr, hacer abdominales, perderás un par de kilos al día. Te llevaré al límite, pero no podrás desafiarme, eso no es propio de una princesa. Solo es un comienzo, pronto estaremos tan unidas, que no querrás separarte nunca de mí. Incluso pasaré algunas noches en vela contigo. A veces tendrás que automutilarte, si tienes mucha hambre, y yo podría darte algunos consejos. Mi amiga Mia también está interesada, cuando quieras la llamaré, princesa. Yo soy la que calcurará las calorías y las horas de ejercicio, seré yo la que asuma el control sobre tí. Te seguiré durante todo el día y toda la noche.

 Tranquila si se te empieza a caer el pelo, o si te desmallas, o si se te reseca la piel, no, yo me encargaré de ponerte guapa el día en que te vallas.


     Hasta siempre,

Ana

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